La droga de la elite
Desde
años se ha hecho evidente la relación entre las drogas y el modelo económico,
diversas teorías se han puesto en tela de juicio, pero asimismo han constituido
su respectiva conceptualización y sentido. Admitir que la droga es una
sustancia que siempre se ha consumido, incluso, desde tiempos inmemoriales. Pero
haciendo un nexus histórico, solo
puede referirse a ella como un furor de la sociedad inclinada, en su mayoría, con
fines médicos y recreativos, especialmente de las clases altas. Si nos remontamos
a su periodo de auge es, sin dudas, en el boom de la Revolución Industrial, allí
obtuvo su precipitada difusión, particularmente, en los grupos oligárquicos, y
es precisamente que por estos días, la aparición
repentina de una, en particular, ha generado especial controversia en redes y
motivo de opinión publica de una ola de internautas.
Y retoman fuerzas, los "hechos":
El
anterior es un mero caso histórico que algunos expertos han referido como un
posible antecedente de esta famosa droga, al igual, como algunas prácticas de
herencia de sangre en remotas culturas humanas, denominación histórica a partir
de diversos ritos de sangre como sacrificios humanos, y su inexplicable relación
existente entre su cariz místico y lo primero, lo humano. O, de la misma
manera, podríamos centrar nuestra atención sobre los respectivos procedimientos
psicológicos a los que se le sometía a la víctima en su respectivo sacrificio,
en especial, de los infantes. El adenocromo, a pesar de su compleja definición categórica,
podríamos decir que deriva de adrenalina, y se produce a partir de su oxidación
en un ser orgánico cuyos efectos sintéticos son tan tamaños y alucinantes que
pueden equipararse a diversas drogas existentes. Si pensamos, tan solo un
momento, que los efectos de la primera surgen bajo diversos estados, donde el
cuerpo humano se alerta bajo situaciones de peligro, descubriremos, entonces, para que
esta se produzca como sustancia, debe someterse al sujeto o individuo bajo una situación extrema de miedo o peligro, y que por cierto, debe extraerse de la sangre a partir de la médula o del cuello, para posteriormente
ser consumida como una sustancia. Según una declaración formulada por un ex-oficial
de la CIA “si la sangre pertenece a un niño o mejor aún, a un bebé, el efecto
anti edad, será mucho más efectivo” Y a
pesar que, desde un principio se pensó de un simple mito, diversas
investigaciones han puesto en evidencia que esta droga podría avaluarse en
miles de dólares, una suma que un rico simplemente podría pagar a cambio de una
estimulación de potencias magnánimas. Quizás el primer caso, amén de tener un
cierto tinte de fantasía que puede ir mas allá de un simple hecho historiográfico,
de la misma manera, no podría descartarse la posibilidad de estar presentes
ante un fenómeno increíblemente depredador, y un acto ante todo “conspiranoico”,
cuyas intenciones podríamos inferir para nada raras, según el comportamiento
moral de la mismas elites globales que han gobernado el mundo, en sentido antropológico.
“Dame
el control sobre una población y no me importara quien redacte sus leyes” – Mayer
Amschel Bauer Rothschild / “Dios ha muerto” – Friedrich Nietzsche



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