Nietzche y el fundamento biopolítico
                                                       
"Te deseo que vivas en tiempos interesantes”
                                                              -Confucio

Creo que esta cita se apega mucho a nuestra situación actual, siendo cientos de millones los que hoy pueden considerarse infectados a escala mundial. Además de los medios desagradables que nos representan la gravedad de la situación y las numerosas reflexiones que se han formulado al respecto, se comprende el objeto de preocupación de la respectiva problematización del suceso y quienes no les afecta a nivel psicológico les permite formularlas con sus innumerables misterios, articulando interesantes y sostenibles debates. Si fue una apetitosa sopa de murciélago o una mera conspiración periférica  mundial es un misterio que no nos competiría discutirlo en este momento, más aún, si somos partidarios y juzgamos la realidad con el mayor escepticismo posible, aún, al hacer referencia (y también situarnos) a esta increíble nación donde las verdades son mentiras y las mentiras son verdades. Me interesaría entrelazar esta reflexión con una discursiva literaria elaborando una suerte de análisis filosófico y así abarcar con la mayor radicalidad, rigurosidad en el determinado énfasis a proseguir. Nietzsche (se entenderá porque cito a Confucio) junto a otros pensadores podría conceptualizarse como un ethos contemporáneo, no hay que omitir una teoría en especial elaborada por el mismo, según la cual la interpreta que la profundidad también es una de las formas de la superficie, propósito con el que por cierto hay que escotar con la máxima escrupulosidad que sea posible en este análisis. Respecto a la representación del concepto Bios (“vida”) como elemento radical Nietzsche formula una nueva proposición para el futuro, entendida como una ruptura con el presente y que al mismo tiempo en dicho presente mismo no se puede explicar como tal.  De esta manera se presenta la perspectiva de un futuro intempestivo que es todavía actual y que nos convoca a filosofar, pero también nos compromete a dirigir los presuntuosos golpes del martillo, porque es una filosofía de martillo, a los verdaderos ídolos de nuestro tiempo, lo contemporáneo, condiciones y mecanicismos. Para que esto ocurra la ontología trascendental debe afirmarse sólidamente, no como un ejercicio académico o cuantísimo de fe, sino  radicado y orientado en producir el futuro, producir sensaciones intempestivas que escapen a nuestro tiempo y rompan su continuidad y hagan explotar su auto evidencia. Con esto, Nietzsche hace alusión a una auto superación del ser humano, superando los numerosos desafíos que afectan al ser humano a diario; instituciones de la vida contemporánea. De la misma manera, podríamos inferir como los mecanismos estructurales, a decir, el capitalismo, el modelo neoliberal, ha instrumentalizado con tanta eficacia la novedad o incluso el futuro mismo. El problema que surge es que ha hecho de su fuerza radical su propia afirmación lógica, esto según algunos autores, e incluso ha capturado la misma fuerza vivaz. Si nos preguntáramos ¿Cómo podría ser posible esto? Con el proceso afirmativo de la crítica del presente inmiscuida en lo cotidiano y capaz de exceder sus condiciones de posibilidades, y el propósito de convertirlo en extraño para sí mismo. Este extraño seria el futuro, pero el futuro sería posible dejando el presente mismo, que el presente se desprenda de sí; como comentó Deleuze con precisión en “este estilo como política”. De esta manera se da comienzo a la bio-politica nietzscheana (biopolitica) que se introduce con lo individual y su autocritica, a diferencia de Foucault, que la conceptualiza en un sentido diferente y entiende, en tanto termino, como una referencia de las técnicas políticas usadas sobre poblaciones y como esta se hace cargo de la vida. Volviendo al fenómeno del capitalismo, según las reglas o alternativas que nos ofrece esta lectura, podría contrapesarse tal magnitud estructural y determinar el valor ontológico-político, enfrentando con la misma perspectiva que nos indica las formas contemporáneas del capitalismo y con las cuales ha logrado ubicarse con éxito justamente allí. Por ejemplo la frecuencia con la que se apodera con nuestras pulsiones inconscientes e instintivas (deseo y también nuestros pensamientos) para adjudicarlos  como forma de control, operando mediante la monetización, cuando, en realidad, lo adecuado es que se tendrían que reprimirse. Esto podría considerarse relevante, porque enfatizando este fenómeno con el neoliberalismo se producen equívocos orientados a un determinado sesgo tecnocrático que aspiran meramente a una superación sensual del cuerpo y donde surge la sensación por multiplicarse y transformarse así misma (pornografía a través de medios masivos, prostitución, acoso, etc.) O del mismo modo como la industria del entretenimiento que nos lleva a un rango de sentimiento autentico y elevado ofreciéndonos una suerte de idealismo que coarta y debilita el surgimiento de nuestras experiencias referente a que permanecemos separado de nosotros mismos, y al mismo tiempo puede considerarse una experiencia organizada, estructurada, lista para llevarse a cabo, ganando así grandes fortunas en Hollywood, se me permitirá citar a Nietzsche:

“todos ellos grandes descubridores en el reino de lo sublime, también de lo feo y horrible, y descubridores aún más grandes en el producir el efecto, en la puesta en escena, en el arte de los escaparates, todos ellos talentos que superaban en mucho a su genio"

Del mismo modo, con este fenómeno, Nietzsche odiaba a todo individuo de ciencia, como el los denominaba “enciclopedias ambulantes”. La ciencia también es una instrumentalización capitalista, y es terrible porque ante todo se basan en un saber, saben todo lo ocurrido, por lo tanto, los convierte en un servidor más de la verdad misma, y la verdad, en tanto prospección, “arraiga el porvenir”.  Y así en palabras de Marx se logra la supeditación total del "intelecto general" al capital, esto es, como la ciencia y el saber inventan (no producen) el futuro.

Finalmente para lograr esta transformación y enfrentarse a estas “estructuras” podría decirse que Nietzsche nos propone dos herramientas, y sin la más mínima pretensión de cederle una cierta sistematicidad al pensamiento nietzscheano sino que más bien formular una coherencia y su respectivo olvido para nuestros días, porque así como mencione que nos presenta una oportunidad de ruptura con el presente también deberíamos de preguntarnos ¿si habrá en el presente oídos para Nietzsche? El primer aparejo que nos presenta es la voluntad de poder, un instrumento que nos ha de permitir superar todo lo básico, lo corpóreo, por medio de su ser existencial que concierne el olvido como un papel crucial de su vida ante el presente incesante. Deleuze decía  "Distanciarse de las cosas hasta el punto de dejar de ver lo que ellas tienen de suyo y así tener que añadir mucho al mirarlas, para seguir viéndolas" y de esa manera se alcanzar “el rasgo que define al Ubermensch”

El Superhombre no porta esvásticas, pues es un mero artista gregario, muy por el contrario “porta el destino más pesado”, pero ante todo, precisar el concepto clave “artista”, el superhombre es un apasionado artista, que no considera el conocimiento y la experiencia como una mera superficialidad e información que afirma todo de forma que retorne en y como una nueva sensibilidad y conciencia, muy por el contrario, sugiere que cada individuo emprenda estas revaluaciones por sí mismo, una y otra vez; que cada percepción sea una creación estética y cada pensamiento una irrupción de lo desconocido. Solo de esta manera contendremos lo sobresaliente de las cosas mismas, lo imprescindible y lo verdadero, y lo verdadero como valores que solamente pueden juzgarse de acuerdo con el futuro que crean. Foucault un álgido lector nietzscheano, lo expresó y sintetizó en un bello pensamiento, "el conocimiento no está hecho para comprender; está hecho para cortar" (Genealogía de la Historia, 134)

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