La familia: fortalezas y valores - “Quien te quiere, te aporrea”.

Me ha generado cierta inseguridad escribir estas líneas porque no considero estar capacitado, instruido, informado para el fin de lograr plasmar de manera concisa y estructurada lo que pretendo. La finalidad es internarme y explayarme en el tema de la familia, como bien lo señala el título de este, labor que a primera vista resulta bastante compleja y ardua, pero véase como meditación necesaria, imprescindible, ineludible para proyectar, representar y exponer mi perspectiva sobre el tema en cuestión que véase en  trance; manía que se me ha presentado y deambulado de sobremanera hasta llegado el punto de sorprenderme, sobrecogerme y encariñarme con la sensación que podría causar en fines prácticos, la perspectiva es deshilar la costumbre jurídica con la actualidad, y al mismo tiempo, dilatarse, identificarse, cuestionarse y observarlo o analizarlo, ora se procurara hacer un énfasis desde términos jurídicos, históricos, políticos y filosóficos.

Véase que tanto en el eje occidental como el americano la familia ha sido un núcleo relevante en la conformación del individuo: valores, enseñanzas, principios y reglamentos son objeto de la formación civilizada, integra, completa y dura del sujeto tanto como niño- adolescente. Su origen es sabido, en términos generales, es de la Prehistoria, y se mantuvo hasta la Antigüedad, Edad Media y Moderna…Así se manifiesta hasta el tiempo actual, que cayó en trance, un sueño onírico y lapso prolongado. Es de sentido común percatarse de un hecho tan evidente, donde prácticamente se ha producido una ruptura que a mi juicio tiene un matiz en un periodo particular de la civilización occidental. ¿Qué rumbo habrá tomado Occidente? Ese descalabro inicia en la segunda mitad del siglo XIX, época rodeada de diversos avances científicos: romanticismo, espiritismo y positivismo. Ahora bien, uno de los culpables máximos es la filosofía nietzscheana, cuyo efecto coyuntural fue la trasmutación de los valores tradicionales gestados por el cristianismo. Esto es muy importante porque desencadeno, produjo, consiguió, entre tanta privación, la crisis de la familia. Véase, el padre se ausenta por indiferencia, trabajo o divorcio, también desde una índole emocional, en este panorama, si la madre no logra moderarlo, si es indiferente emocional-presencialmente, el niño recibe las llaves esculpidas del absoluto libertinaje, entonces, toma un rumbo fundamentado en la ignorancia, altivez, pasión, inmoralidad y menoscabos. Considere también la precariedad, violencia, pobreza y decadencia en la que se sumerge la sociedad chilena en medio de un síntoma que perdura hasta el día de hoy, a partir de ellos, el sujeto se adentra y se ve enfrentado a una experimental enajenación, frenesí, riesgos y peligros que se pueden desencadenar por diversos factores. Eso es una prueba causal de la existencia de las subculturas urbanas como los marihuaneros, algunos homosexuales, hippies, punks, emos, flaites, y demases. Esa cultura de la Música Libre cuyos adeptos, todos aficionados a Village People [Los hippies] me producen cierto resquemor, disgusto, contrariedad, más que por su filosofía, es por su sentido ideológico, que riñe íntimamente, justificando el nihilismo existencial: una, por su rebeldía exaltada soberbia y vehemencia, dos, porque creen en la anarquía siendo que sin un Dios o un orden viviríamos en una verdadera selva, tres, se oponían a los valores tradicionales, cuatro, disparaban contra la monogamia proponiendo la libertad sexual. Quiero detenerme en el último punto para entablar una inflexión, porque aquello anacrónicamente es un mal que nos persigue hasta el día de hoy como identidad, a partir de aquel momento, la rebeldía pasó a acrecentar una norma más del canon ligado al placer mundano. Es deplorable y nostálgico hablar de esto, por una conjunción verosímil de pareceres que adquieren relevancia y tienen cierto impacto en el presente. Yo lo veo una amenaza porque los que nos dedicamos al ámbito de las ciencias sociales, en ocasiones, solemos proyectarnos a futuro, especular, imaginar y analizar, a partir del presente, los hechos, por medio de pronósticos o prognosis, observo que este fenómeno se mantiene latente, constante, persistente y regular. Se entenderá, amenaza, en el sentido de que implica dilemas de diversa índole. Chile es un país sumamente pobre, históricamente tiene esa reputación. Entonces, al entablar una analogía como tal, el solo hecho de traer un infante al mundo es garantía de cierto compromiso, contrato, convenio de por vida, ojo, además de una calidad moral superestructurada, solida, constituida y enérgica, que en la actualidad parece ilusoria, utópica, quimérica, mítica, pero a la vez, imprescindible, necesaria, concerniente y fundamental para romper con la trascendencia que nos ciega y engatusa en nuestras narices. Además, se fomenta el trato como objeto sexual a la mujer, que resulta denigrante para un género reprimido, enjuiciado, coartado, subyugado y subordinado al patriarcado; aspecto que consiguientemente profundizare porque me resulta interesante. Se me permitirá, lo sustancial, es parte de una impresión peculiar que se me ha hecho de manifiesto últimamente, fruto de extensas horas de meditación, reflexión, análisis, es que actualmente la sexualidad se ha sumergido de tal manera en nuestras mentes de manera obsesiva, instintiva, espontanea, deliberada, hasta el punto de pervertir, alterar, influir, corromper y envilecer las relaciones sociales. No quiero dar ejemplos de carácter sociológico o etnológico, menos, empírico, grafico, fehaciente y fidedigno, pero es lo que la experiencia me ha permitido estudiar, atender, examinar, percibir y especular. En mi vida por motivos académicos me ha tocado tratar con mujeres adultas, en su mayoría, de treinta años. En una ocasión, recuerdo que en una sesión con una de ellas posterior a una expansión de temas de conversación, salió el tema de la pornografía cibernética [yo tenía un canal de videos en redes de videojuegos, de ahí el tema] en ella me advertía con severo criterio, que tuviera mucho cuidado con ello. La conversación fue grata hasta llegado cierto punto en el que la señora se acojono…No comprendí si era porque le generaba vergüenza el tema o directamente sintió calentura. Tenía quince años, ella, veintiocho. Yo pienso hipotéticamente lo segundo, porque no me pude meter en su cabeza o ser un adivino, pero le leí las manos al concluir que fue lo segundo, porque justamente empezó a experimentar la sensación cuando me advirtió de que no permitiera que me hicieran desnudarme, ni nada por el estilo. Padeció de una acelerada agitación y prolongada respiración hasta el punto que debió salir afuera. De todos modos, aludiendo a mi madurez, integridad y rectitud, que conservo hasta el día de hoy, le hubiese solicitado lo mismo [que saliese a tomar aire si así lo deseare]. No sé. Es como un frenesí interior, que puede ser controlado como emoción cualquiera. En fin, aun no puedo discernir si es que lo hizo para ver si alguien se aproximaba, ateniéndose a testigos, o si en realidad, salió a tomar aire. No me genero molestia alguna, seguí sus consejos como si me los hubiese impartido una madre…Ahora, discutible, equiparar su figura con un arquetipo materno, porque sintió deleite, [y eso que no era muy apuesto] peor aún, con un menor de edad que podía perfectamente haber sido su hermano, primo, hijo. Esto no es joda, estimo tener la madurez suficiente para recordarlo con cierta dosis de humor y picardía. Y surge de la reflexión, el concepto de la moral, de la reivindicación de esta…Plantearse la hipótesis, que en tanto sujeto y hombre, independiente no sea el único caso similar que he experimentado, también podría haber exigido lo mismo.

A los dieciocho me pasó otra anécdota. En la sala de clases, algunas compañeras solían invitar a una chica de primer año, [nosotros íbamos en cuarto medio] llego el momento en que comenzó el desmadre, se iniciaron los disparates, después las risotadas hasta que se pusieron a bailar; primero fue música aleatoria, después reggaetón, pero ese reggaetón que torna denso el ambiente, a partir de ahí, el júbilo comenzó a intensificarse de tal forma, que se disparó y descontrolo, medianamente. Yo, el desafortunado, justo me encontraba dentro del festín, sentado en mi pupitre, haciendo un trabajo que debía de entregar. Estaba lo más campante, bien nihilista, [para el contexto] hasta que esta chica, desconocida para mí, de unos dieciséis años de edad, aproximadamente, se aproxima hacia mí. Luego me dice, con un lenguaje intimidante, pícaro, extrovertido y provocativo, y con gesto seductor, en demasía: si quería bailar con ella [levantándose parte de la falda, hasta descubrirse la pierna]…Cosa que me incomodó, amedrentó y acojono. Afortunadamente, fui espontaneo, ingenioso, transparente, hábil y perspicaz. Mi reacción fue muy racional, pero a la vez, cuidadosa, humanitaria, empática y afín [no compasiva de lastima, sino de solidarizar] La frene en seco, para darle un breve sermón, el cual halle necesario, obviamente con mucho respeto y fraterno.

Cuando sobrevienen instancias similares, que admito que son muy molestas, argumento como sermón que si hubiese sido un degradado o un degenerado quizás le podría hacer un daño terrible, más si dispone de su consentimiento con tanta facilidad. En definitiva: Para la próxima tenga cuidado, piénselo.

En el primer caso se inicia el descalabro, a posteriori, se produce desconfianza, desilusión, resquemor y decepción: como una persona mayor puede sentirse atraída sexualmente por alguien menor bajo creces, o viceversa. Pero, asimismo, es secuela de que algo anda mal en nuestra idiosincrasia y en nuestras cabezas, consecuencia directa de algo que cosechamos en la medida de lo posible. Y que aún estamos a tiempo de refrenarlo. Desde este diagnóstico, sería necesario discernir que la mujer está en su completa obligación de percibir a un menor como si fuese fruto de su descendencia, independiente sea mayor de edad. Asimismo, para el caso de los hombres. Ella es razón suficiente para no acércame, ni tratar con mujeres, ni siquiera de mi edad: me cuesta esclarecer cuáles son sus presunciones, ante ese nihilismo, prefiero la soledad y la meditación. En cambio, seria radicalmente diferente, si fueran inmaculadas, integrales, bondadosas y virtuosas, independiente sus sentido crítico y analítico que facilitan, mantienen, posibilitan una conversación.

La otra vez veía un clip de la canción Selft Control de Laura Branigan [de 32 años], en realidad era un concierto, y –porque el video oficial es bastante tosco y exaltarlo significaría estar a favor de lo criticado en estos párrafos– llegado un momento de apasionamiento, entre bailes y movimientos bruscos, Laura larga una sonrisa de forma sucinta, [que pasa desapercibida] pero que algo pretende, algo dice, algo indica…más que una simple alegría y satisfacción, es un códice divino, a mi juicio, que en estos tiempos de fatalismo, una semilla de arena intenta entregar, algo así como una de esperanza, optimismo y confianza. Ahora, tendría que haber sido un muy buen amigo para creerle aquella concesión y saberla interpretar con mas atención. Lo más escéptico, tal vez, es que se ha construido un arquetipo de la mujer fría, indiferente, insensible, pero que aquella sonrisa abrió un todo un horizonte de dicha trascendencia, rompió con el estereotipo, canon y prototipo legítimamente establecido.

Esta reflexión, tiene bastante relación con la perspectiva educacional y la moral cristiana que tanto se ha perdido. Tal vez, esta debacle tuvo su origen desde el tiempo de la ilustración [Siglo XVIII] que gatillo en las Revoluciones de 1775 y 1789, cuyos costos en vidas fueron espantosos, en tanto, consiguieron censurar, coartar, coaccionar la influencia de la Iglesia. Incluso las sinfonías de Mozart son muy napoleónicas, siendo que este ultimo de un héroe paso a ser un energúmeno, que mantuvo el Antiguo Régimen, solo con un nombre diferente y sesgo burgués, El Estado-Nación. Hay profesores que incluso exponen este movimiento con álgidas pasiones, descartando, desconociendo y omitiendo  parte de la historia, según sus sesgos e ideologías políticas. Se comprenderá entonces que el concepto kantiano de la ilustración seria discutible: una, atribuye la libertad del individuo y su autonomía para desenvolverse autosuficientemente en la vida, dos, tan solo el hecho de permitir un acto como ese resulta una barbaridad debido a que tienen únicamente un sesgo financiero en la actualidad, cuya condicionante son los conocimientos y los criterios del mercado, perspectiva que se ha sobrevalorado desde un parámetro disociado del pensamiento racional-kantiano. Eso, [sea uno que otro de los extremos] rompe y exime el contrato, compromiso y convenio divino pactado desde el nacimiento del hijo, siendo que el padre asimismo considérese fuerte del hogar, debe garantizarle, desde mi punto de vista, el bienestar económico-afectivo –y es símil de lo que buscan las feministas– para que este pueda desarrollarse, a cambio de una rectitud moral, que debe ser llevado a la práctica por el padre. Una familia vulnerable, en caso de que el progenitor véase obligado a laburar, y si los padres fueren indiferentes ante ello, la joven o el joven estaría ejerciendo su independencia bajo la máxima de ser responsable de que cada acción y decisión de su vida con la tutela y amparo de Dios.

No me interesa agradar o parecer irrisorio, pero las convicciones, ideas, saberes, si van ligadas a la moral deben ser defendidas como tal, pero también cuestionadas. En su mayoría, esta degradación mundana que se vive en el país, obligan a estar alejado del rebaño, vulgo, multitudes, que son susceptibles y tentadas a quebrantarla. Es muy bonita esta idea de Dios, porque a cambio de llevar una vida reglamentada e hiperestructurada, respetando la moral divina-occidental, Dios trasciende las almas, garantizándoles vida en el Paraíso.

Ahora bien, dicho lo anterior, referiré este párrafo dirigido a las familias aristócratas. Dentro del panorama que se vive en la actualidad donde las esferas de poder buscan rediseñar y representar la realidad por medio de cifras, y son sus mujeres las que no pierden esperanza en Dios. Ahora bien, yo comparto la visión del Opus Dei, esa mirada de la vida como representación máxima del sufrimiento humano; con ello no puedo estar más de acuerdo, hasta lo comparto. ¿Quién podría refutar eso?. ¡Imposible!. Y eso que no pertenezco a la estirpe, propiamente tal…Si discrepo con la idea de reproducción y procreación que ellos tienen, en un mundo que mientras más se reproducen, mas catástrofes y extinciones se efectúan. No veo un mundo ideal para que lleguen más niños a la tierra por lo anteriormente expuesto; la degradación y decadencia mundial.

El feminismo ha sido un eje revolucionario que muchos miran con aprecio, la machocracia con desprecio. En ello, creo que los hombres que no representan la moral, particularmente en el terreno sexual, o que engañan a la señora, deben ser flagelados rigurosamente por esta, como mecanismo de represión y aflicción en los grupos aristocráticos, como el patriarcado lo hacía y ha hecho desde tiempos inmemoriales y siempre las esposas los protegían ante todo el vecindario, incluso las manipulaban, agredían, utilizaban sexualmente como mecanismo de deseo-dolor.

 

“Quien te quiere, te aporrea”.

 

 

 

 

 

 

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