Feliz día a todos los niños.
El
año pasado recién quede seducido con la canción “Que canten los niños” de José
Luis Perales, siendo ese el tema de hoy, aunque no me causó tanta admiración
como “¿Y cómo es el?” o “El amor”, lo escuche después de oír a una usuaria
cantarla en una transmisión de redes sociales, y asimismo me produjo un
recuerdo de la misma letra la cual escuchaba mi abuela: hace faltan más
canciones con ese sentimiento que despierta. No pretendo elaborar un sermón
moralista, ni creerme Immanuel Kant para los tiempos que vivimos; si, tener unas cuantas cosas que decir al
respecto. Y debería ser un Mea Culpa que los adultos deberían hacerse al
respecto.
¿Por
qué?
Porque son los
responsables de su aflicción.
En
este caso, me interesa el caso de Chile, porque es parte de nuestra realidad
como chilenos, y no podemos desconocerla; está latente ahí, es anacrónica en el
sentido que se prolonga en el tiempo, la veamos día a día, y no hace falta
decir, también, que es muy desgraciada [en esto se incluye a la mujer]. Por lo
mismo es deber de nosotros cambiar este y otros tantos aspectos.
Los
niños desde niños conciben una interpretación subjetiva de la realidad, que es muy diferente al mundo establecido
de los adultos, entonces, madurar y
aceptar la realidad como tal, ya supone un quiebre con “yo” interno. Esto
lo podemos notar con fuerza en el presente, y no solamente en el caso del país
sino del mundo entero, cuando, por ejemplo, se le obliga a aceptar, obedecer,
acatar, y dejar sus impresiones a un lado. Esto es muy terrible porque se está
dejando de lado algunos aspectos que ellos necesitan nutrir, alimentar, llenar:
hasta que se transforman en adultos. Así se producen falencias como estar
rodeado en “pantano”, del que es difícil salir. A esto último ha contribuido la
psicología, educación, política, pero también para capacitarlo, adaptarlo e
introducirlo a la sociedad, que padece este problema. Eso en parte nos refiere
el libro “Evelina y las Hadas” de Simone Baldelli, escritora italiana.
A
esto se le agrega, la pobreza, la infelicidad, tristeza, nostalgia, que se
producen por esta misma causa. Con la pobreza,
cuando se crían en un círculo y ambiente miserable, carente, vulnerable; pasan
hambrunas; no poseen los deseos y necesidades que necesitan nutrir; tienen que
trabajar de pequeños. La tristeza y
nostalgia, de que sus padres se separen; violencia intrafamiliar, que sus
índices en los 80 eran bastante altos, frecuentes; desamor, el cual desde niños se hereda por malas prácticas y la
cultura popular que nos enseñan los mismos jóvenes. En esto último, al niño se
le introduce un concepto de sexualidad y
amor a muy corta edad, dejando de lado su inocencia, talante y limpidez,
que son muy relevantes para generar ese mundo sublime, bonito y mágico, que tanto
ansia esa sensibilidad, coartada por el sistema, modelo y diseño de la
sociedad. Por ejemplo, enamorarse de alguien de edad mayor, o que la misma
educación, instrucción, capacitación, te obliguen a ser “heterosexual”, y no
“asexual”, estar capacitado para trabajar, formar una familia…Pero no satisfacer y contentar a ese niño
interior, que nunca fue atendido, complacido, alagado por los adultos;
asimismo ocurre con las mujeres cuando requieren de cierta atención de sus parejas:
y aquella es la moraleja de muchas literaturas del mundo [“El Solitario,
Horacio Quiroga”]
Volviendo
con el asunto de la pobreza que es muy álgido y frívolo, porque el niño
necesita desenvolverse y formarse en un
ambiente de abundancia, sublime,“aesthetic”, para que sea participe de una
vida enriquecedora, libre, moral y ética, y por la sencilla razón de que todo
ser humano necesita vibrar en abundancia. En
el presente, esto, ha introducido un concepto de “descortesía” en los
niños, que se explica cuando, por ejemplo, que a cambio de dársele de todo,
hacen travesuras, molestan a las mujeres, contestan a sus mayores, son
irrespetuosos y soberbios con sus semejantes: Y puede ser contrapuesto, contrapesado por una educación límpida,
llena de hazañas y lecturas, sabiduría, en que principalmente no se nos enseñe
a engañar, mentir y pisarle el cuello al vecino; lejos de un mundo agresivo,
competente y de pedida absoluta de la inocencia. En mi caso, uno de los
factores principales fue la “admiración” a mis mayores, que me contribuyeron, permiten a
escribir estas palabras, por muy idealista que suene.
Hace
un tiempo estaba comprando unas cosas en la capital, y vi un niño que se estaba
comiendo un bocado, de pronto, se le cayó de las manos por un descuido involuntario,
y miro con cara de tristeza a su madre. Yo, por un gran afecto que les guardo,
estuve a punto de comprarle uno; pero, no lo hice para no despertar malas
interpretaciones y malos entendidos, además por no conocerlo. Pero no digo esta anécdota por hacerme el
bueno, ni dar este ejemplo, lo digo porque la cara de tristeza del pequeño me genero una suerte de imagen, simbología
del estado de tristeza en el que deben vivir muchos niños. Esa es la otra
cara de la moneda, la realidad. Me llego hasta el alma, sin embargo, seguí mi
camino.
En la etapa
educativa los chicos y las chicas también le espera una educación mala y
terrible en el
sentido de que es demasiada para que nuestra mente la pueda almacenar, se nos
pasan cosas que ni corresponden a nuestro interés y talentos, además de la
salud mental paupérrima con la que debimos lidiar por la sobrecarga, y los
profesores son indiferentes a nosotros mismos. Sobre esto, se vuelve una paradoja que nos acompaña a nuestra vida
adulta, en que solo se estudia por el lucro, el problema de salud mental se
vuelve un caos, y los profesores son bastante duros, rigurosos y rígidos con los
solemnes o estudiantes. Yo siempre he tenido esa imagen de que el profesor
debe ser un guía idealista, comprometido con educar, un ejemplo a seguir para
nosotros, que nos dirija y nos haga ver algunos aspectos fundamentales de la
realidad que son suprimidos por la nuestra, que su instrucción sea ceremonial y
para ello tenga la completa libertad, independencia o emancipación para
concretarlo. Y no que nos despierte el
odio, la enemistad, rivalidad, o nos angustie, sino que nos resulte un ejemplo
a seguir. Así como he escuchado muchos docentes con esta actitud o que
siguen este ejemplo y que compiten hasta con sus mismos compañeros a razón del
lucro y burocracia de las Universidades Chilenas, hay otros, que disfrutan a
costa del sufrimiento del alumno, de ponerlo nervioso (al menos en los exámenes
orales de derecho) y angustiarlo. Recuerdo el caso de una chica que fue
gritoneada por su profesor por quedarse en blanco, quebrarse, en medio de un
examen oral. –¡Solemne, Solemne, Solemne!. –le gritaba–. Muchos de estos personajes son jueces,
abogados, funcionarios y juristas, e incluso trabajan en la Corte Suprema. Pero
con el movimiento feminista ocurrido en 2018 muchos de ellos quizá habrán resultado limitados de sus facultades en los
establecimientos públicos, y para dejar estos vejámenes, y trasquilados. Y es
extraordinario que así sea, por la misma argumentación de recién, además ¿Por
qué que una mujer tendrá que soportar los regaños y ademanes de alguien que
tiene por obligación enseñar, y no es ni siquiera, su marido? ¿Es aquella manera
adecuada de enseñar de tal forma por el solo hecho de ser una autoridad?.
Yo
cuando al fin sea profesor, espero ser la excepción y ser constructivista, no
por protagonismo, sino por espíritu y compromiso, ética-moral, propia, y
enseñarle mi sabiduría, conocimiento, experiencia, y todo lo que he aprendido,
a un niño, como ocurre en el libro El “Mundo de Sofía”. Las mujeres no son un género excluyente a los niños, muchas de ellas, tienen
una infancia llena de frustraciones, desencantos, inconformidades y tristezas,
por la misma razón deben recibir halagos, satisfacciones y complacencias. Pero
percibo que no las han recibido de parte de los hombres y por ello resultan
cambiarse de géneros, darse vuelta la chaqueta, entristecerse, decepcionarse de
ellos y del mundo. Por ejemplo las mujeres embarazadas que son abandonadas, las
que son engañadas, las violentadas y demases. Una vez en redes me encontré con
un video de una mujer que estaba despotricando duramente contra los hombres, y
yo, estuve a punto de preguntarle por qué concebía aquella postura, cuál era la
razón, ¿la habrán lastimado? ¿Violentado? ¿Insultado?. Todo para tener un poco
de empatía, y tratar de tergiversar esa terrible imagen de los hombres. Pero después
concluí, por moral, que yo no soy quien para hacerlo, ni el indicado, sino un
simple joven. Tampoco estamos en las circunstancias para ayudar tan
cercanamente al prójimo y la pandemia junto con los medios masivos nos dispersó
y separo tanto así como el Big Bang. Además la relación hombre-mujer esta tan
fragmentada que muchas veces resulta difícil, imposible lograr un consenso y
hermandad, por los celos, miedo, y posesividad de las mismas mujeres o hombres.
La solución. Vivir sin lastimar al otro
su vida, logros, y ante todo, su realidad. Yo vivo la chilena; no la norteamericana,
la India, la China. No podemos estar viviendo aquellas si estamos en Chile. Pese
a que yo les guarde un gran cariño, amor, afecto a todas las mujeres y niños de
la patria, porque han soportado de todo; una dictadura, terremotos, desastres
naturales y persecuciones. Pero cada quien viva su vida, su camino, realidad. Por la
misma razón, todos tenemos algo de niños, aunque pretendamos ser “machos-alfas”,
damas, maduros y adultos.
La
Biblia dice que todos los que tienen alma de niño van al cielo, y no pudimos
ser adultos sin ser niños.
Las
moraleja de estas palabras son que nuestros pequeños ya no pueden seguir
viviendo falencias, desigualdades, carencias e indiferencias por culpa de
nosotros, pero aquello parte por la iniciativa de nosotros mismos en medio de un
contexto donde ser niño y joven es más difícil que nunca. Para solucionarlo y contrapesar esta problemática es que se piense
antes de tenerlos; si al niño le esperará una vida llena de falencias y
pobrezas, ¿en que radica el sentido de tenerlos?; ¿si le tocará un ambiente
delictivo?; ¿si van a hacer abandonados por sus progenitores en el Sename? ¿Si
van a pasar hambre y desamparo? ¿O si para nosotros serán “cargas”?
El
niño debería vivir en un ambiente rico, donde no le falte su leche y alimento
todas las mañanas, y siempre vea una sonrisa en su adultos y superiores, les
falte cariño, y estimule desde sus primeros años de vida hasta concretada su
adultez; y no sean vistos, maquinas, objetos, aparatos e instrumentos.
Feliz
día a todos los niños del país.
Comentarios
Publicar un comentario